Opinión

A propósito del informe PISA 2025, publicado por la OCDE el 8 de septiembre de 2026.

PISA 2025 e inteligencia artificial: usar la IA como atajo resta puntos; usarla para aprender, suma

Ana Pujana, fundadora de Clyra. .

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Un alumno que usa un chatbot cada día para resumir y redactar saca hasta treinta puntos menos en ciencias que uno que no lo toca. Ese dato se va a usar para pedir prohibiciones. Yo lo leo al revés.

Qué dice el informe

PISA 2025 es el primero que pregunta por la inteligencia artificial, y lo que cuenta es esto. Casi la mitad de los alumnos de la OCDE, el 46 %, usa chatbots cada semana; en España, más que la media. Los que la usan a diario como atajo, para que les resuma un texto o les redacte un trabajo, obtienen hasta treinta puntos menos en ciencias que los que no la usan. Y hay una única forma de uso que se asocia a mejores resultados: usarla «para ayudarme a aprender».

Dos precisiones, porque el titular las ha perdido. Son asociaciones, no causas: puede que el alumno que usa la IA para aprender sea ya el que aprende mejor. Y PISA mide a chavales de quince años, no a los de doce con los que trabajo yo. Con esas dos cautelas, el dato sigue siendo el más importante que ha salido este año sobre la IA en la escuela.

Hay otro que ha pasado más desapercibido y que a mí me parece el de verdad. Los alumnos que aprenden en la escuela a evaluar críticamente lo que dice una IA rinden mejor. Y esas tareas se dan sobre todo en los entornos con más recursos. Dicho de otro modo: cuando la escuela no enseña a usar la IA con criterio, lo aprende quien tiene en casa a alguien que se lo enseña. Los demás la usan como atajo, y pierden puntos.

La lectura al revés

El titular fácil es «prohibir la IA». En España el 86 % de los institutos ya prohíbe el móvil y, aun así, el 60 % de los alumnos dice que sus compañeros se distraen con pantallas en clase, frente al 28 % de la media de la OCDE. Prohibir no ha resuelto lo de las pantallas y no va a resolver lo de la IA, porque los chavales ya la usan, en casa, solos y para quitarse la tarea de encima.

Lo que el informe describe como lo que funciona es lo contrario del uso diario: pocas veces, para pensar, y con alguien delante que enseñe a hacerlo. Andreas Schleicher, el responsable de PISA, lo resumió en una frase: la IA como andamio, no como muleta. El andamio se pone para levantar algo y se quita. La muleta se queda.

Lo que veo en una clase de primero

Cuando un grupo de primero de la ESO pasa una sesión con Clyra, cada alumno lee entre veinte y cincuenta turnos de texto y escribe entre quince y cuarenta y cinco respuestas. Es más lectura y más escritura de la que esperaba, y más de la que muchos hacen en una hora normal. Y como las conversaciones se leen enteras, sé también lo que no funciona.

No siempre es bonito. En una clase de junio, un tercio de los alumnos contestó con una palabra, o con ninguna. Y a varios les costaba entender la pregunta. La comprensión lectora, la que España acaba de suspender con su peor resultado histórico, no es un problema que la IA cree ni que resuelva. Es el cuello de botella con el que se encuentra cualquier herramienta, incluida la mía, en cuanto pide al alumno que lea de verdad.

El uso que PISA no penaliza

Clyra no es la excepción de PISA. PISA no ha evaluado nada parecido. Lo que sí puedo decir es que está construida para el único uso que el informe describe como bueno: una sesión por unidad, no todos los días. En clase, con un profesor en el aula, no en casa a solas. Y una IA que cuenta y pregunta, y que no avanza hasta que el alumno se ha explicado con sus palabras, en vez de una que le entrega el trabajo hecho.

Un ejemplo de lo que pasa en esa hora. Un examen preguntaría si en el Paleolítico eran nómadas o sedentarios. Clyra cuenta que una manada de ciervos cruza el valle y que un grupo de personas va detrás, y pregunta: ¿por qué crees que iban detrás? Para contestar hay que haber leído, haber entendido y atreverse con una hipótesis propia. Eso es comprensión lectora. Y eso es donde empieza el pensamiento crítico: sin entender lo que lees no puedes razonar, y sin razonar no tienes opinión propia.

El alumno lee, entiende, decide y escribe. La Historia es el terreno de juego, no el objetivo. Que eso se traduzca en puntos de PISA no lo mide nadie todavía. Lo que sí hace es atacar el problema del titular, que es la comprensión lectora, y es lo contrario de la muleta.

Mayo de 2027

La OCDE publica en mayo de 2027 el volumen dedicado a lo digital, con el análisis fino de la IA. Hasta entonces, el dato de los treinta puntos se va a citar mucho y a explicar poco. Cuando salga, lo leeré con estas mismas cautelas, y con las conversaciones de otro curso encima de la mesa.

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